Cosas Extrañas de la Sabana Santa
El engaño de la autenticidad de la Sábana Santa vuelve a casa por Navidad
Está más que comprobado que las historias extrañas y los engaños se reactivan periódicamente. En estas Navidades le ha tocado el turno a la Sábana Santa. Hace unos días apareció una noticia en la que se afirmaba que unos investigadores italianos de la “Agencia Nacional de Nuevas Tecnología, Energía y Desarrollo Económico Sostenible” consideraban que la imagen del sudario fue creada mediante un “destello de luz ultravioleta”.
El Sudario de Turín es una tela de lino de algo más de 4 metros que tiene impresa la imagen estilizada de un hombre con barba. La leyenda sostiene la Sábana Santa es el sudario que estuvo enrollado alrededor de Jesús después de su ejecución. Esta tela fue presuntamente grabada por un destello de energía que dejó marcada la imagen del Nazareno en el momento de su milagrosa resurrección.
Ahora los entusiastas investigadores italianos insisten en hacernos pasar el sudario como real. Según las notas de prensa de esta semana, estos científicos utilizaron un láser de CO 2 infrarrojo para quemar imágenes en tela y dedicaron “decenas de horas realizando pruebas con rayos X y luz ultravioleta” tratando de demostrar que la imagen podría ser creado por una explosión de energía electromagnética de alguna manera. En este documento podéis ver sus conclusiones.
Pero lo cierto es que el Sudario es falso, siempre lo ha sido. Según el investigador Joe Nickell dejó patente es su trabajo titulado “Buscando un milagro” la historia del Sudario falla en varios aspectos:
Procedencia: no hay ninguna evidencia de que el sudario existiese antes del siglo XIV
La historia del arte: la Sábana Santa se ajusta a la historia del arte como parte de un género de representaciones artísticas y recreaciones de lienzos del enterramiento de Cristo
Estilo: la imagen del Sudario parece una ilustración creada consistentemente con la iconografía religiosa de siglo XIV, no como un ser humano real.
Circunstancia: un obispo católico en siglo XIV determinó que la Sábana Santa era un falsificación “sagazmente pintada”, e incluso descubrió al artista que confesó su creación.
Química: la Sábana Santa contiene ocre rojo y otros pigmentos de pintura.
La datación radiométrica: las pruebas de carbono 14 realizadas en 1988 dieron como resultado que la Sábana Santa fue creada entre 1260 y 1390. En 2008, la hipótesis de que la fecha de origen fue perturbada por contaminación con monóxido de carbono fue testada y la fecha propuesta en el primer estudio fue confirmada.
No menos concluyentes son los siguientes argumentos aparecidos en la revista Pensar (numero 1, 2004)
Es falso que la imagen del “sudario” de Turín sea un negativo. Sería un negativo si, dejando de lado las manchas de sangre, se estuviera representando una estatua o un bajorrelieve que sólo presentara un único color tanto para la piel como para el cabello y la barba (este dato concuerda con la solución propuesta por Nickell)Las imágenes de “sangre” que aparecen en el rostro y en el cuerpo del “sudario” también presentan otros problemas graves. Una característica de los fluidos viscosos como la sangre es su tendencia a empapar los materiales fibrosos; ello se debe a una propiedad conocida como capilaridad. Cuando alguien recibe una herida cortante en el cráneo, la sangre empapa zonas amplias del cabello; entonces es de esperarse que un lienzo en contacto con un cráneo sangrante termine mostrando amplias manchas de sangre. No obstante, cuando se mira la imagen del “sudario”, se nota cómo aparecen pintados de forma artificial unos hilos de sangre bien definidos… ¡sobre el cabello! (marca C) Esto es típico de cuadros religiosos y no de cadáveres de personas que hayan sangrado.Otras anomalías graves se presentan en las manchas de “sangre” del cuerpo. La sangre seca se vuelve de color marrón oscuro a medida que pasa el tiempo. Las manchas del “sudario” presentan un vívido color rojo que es totalmente incompatible con el aspecto real de la sangre seca. La razón de esta anomalía la encontró McCrone en su análisis microscópico, que produjo el resultado más contundente en contra de la autenticidad del manto: la “sangre” del lienzo está formada por partículas de óxido férrico (ocre rojo) y cristales de cinabrio (bermellón). Esto fue establecido por McCrone haciendo un análisis microscópico de fibras del sudario con aumentos que iban de 400X a 2.500X. Luego de que los miembros del STURP, irritados con el resultado, le confiscaran las muestras e hicieran sus propios análisis microscópicos con aumentos que iban de 20X a 50X, declararon no haber hallado huellas de pigmento. […] La conclusión objetiva es que las manchas del “sudario” no son de sangre en absoluto. Las pruebas hechas por los sindonólogos en las que afirman detectarla, adolecen de la siguiente falla: ninguna de ellas es específica para la sangre. Por ejemplo, las porfirinas que ellos interpretan como sangre, también aparecen en diversos materiales de origen animal e incluso vegetal (las porfirinas están presentes en la clorofila de todas las plantas verdes).A pesar de lo afirmado por “renombrados patólogos forenses”, cuando se mira la imagen se encuentra varios indicios de torpeza anatómica por parte del pintor que la realizó y por ende, de los supuestos patólogos que la declaran auténtica.Al examinar el rostro del “sudario” se aprecia un individuo con barba y largos cabellos blancos. Los cabellos caen por los lados de la cabeza en dirección a los hombros de forma semejante a las representaciones pictóricas tradicionales de Jesús (marca D). Esto es totalmente incompatible con la posición que adquieren los cabellos de un cuerpo acostado, ya que, si éste fuera el caso, necesariamente los cabellos caerían hacia atrás de la cabeza.Los errores sobre la “exactitud anatómica” del “sudario” no se detienen en el rostro. Uno de los aspectos más grotescos de la figura del lienzo es la posición imposible de los brazos. En la figura de arriba se advierte la imagen de un cuerpo con los brazos semiflexionados de forma que las manos ocultan los genitales. Cualquier persona que quiera simular la posición del supuesto “cadáver”, puede hacer lo siguiente: acostarse en el suelo boca arriba, dejar reposar los codos sobre el suelo, tomar una de las muñecas con la otra mano, y sin despegar los codos del suelo, tratar de ocultar los genitales… lograr esta posición es tan imposible como morderse el codo. Es claro que el falsificador que pintó la imagen tuvo bien claro que sería poco decoroso mostrar los órganos genitales del Nazareno en un lienzo que se iba a exponer públicamente para atraer peregrinaciones. Debido a esta elección, la figura del “sudario” quedó deformada: los brazos y las manos de la imagen son tan largos que rayan en lo simiesco.[…]
La popularidad de la Sábana Santa parece tener su origen en la esperanza de poder ofrecer pruebas tangibles de lo divino, pero esta esperanza está fuera de lugar. Incluso si los investigadores consiguiesen demostrar la excepcionalmente improbable tesis de que la imagen de la Sábana fue grabada por “una explosión corta e intensa de radiación ultravioleta”, esto de ninguna manera confirmaría la existencia de Dios. La verdad es que las herramientas y métodos de la ciencia empírica siguen sin poder confirmar la existencia de Dios. No es el tipo de pregunta que la ciencia pueda responder.
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